1. Lectura del artículo " Lo que me irrita de los Creativos " de Mauricio Quintero - Revista SOHO.
Lo que me irrita de los Creativos (editado)
Hace como trece años fui copy en dos de las mejores agencias
que hay en el país y pese a que me siento afortunado porque durante un lustro
aprendí mucho de esas compañías, también
fui testigo de lo que no debe ser, ni hacer.
Para empezar, (…) yo era un creativo de agencia: un ser que se cree terriblemente inteligente e indispensable en este mundo tan mundano. Un profesional de la comunicación con niñez mal resuelta. Un cerebro generador de ideas, que solo busca vender un producto que, a veces, ni se consume. Un hombre que se esfuerza haciendo un trabajo que al resto de la humanidad le importa un carajo, porque no he visto la primera familia que compre un televisor con la firme intención de sentarse a ver comerciales. El pobre tipo se trasnocha y se desvive por escribir algo genial que la gente aplasta como cucaracha a punta de control remoto y con odio. A nadie le importa lo que creativamente se hace en publicidad y cuando les interesa es peor, porque el "creativo" se mata la cabeza por una idea, la escribe, la convierte en un boceto, es aprobada por un cliente, sale al aire, es un fenómeno de masas, es la frase que todos dicen allá afuera, pero en la calle nadie sabe ni tampoco quiere saber que al tipo de gafas, al flaquito que usa pantalón de paño con tenis converse, que se peina como mango chupado, que habla todo el día en spanglish, que compra ropa en el mercado de las pulgas, que finge andar mirando al infinito y al más allá y que tiene bronceado de sótano, fue a quien se le ocurrió.
Para empezar, (…) yo era un creativo de agencia: un ser que se cree terriblemente inteligente e indispensable en este mundo tan mundano. Un profesional de la comunicación con niñez mal resuelta. Un cerebro generador de ideas, que solo busca vender un producto que, a veces, ni se consume. Un hombre que se esfuerza haciendo un trabajo que al resto de la humanidad le importa un carajo, porque no he visto la primera familia que compre un televisor con la firme intención de sentarse a ver comerciales. El pobre tipo se trasnocha y se desvive por escribir algo genial que la gente aplasta como cucaracha a punta de control remoto y con odio. A nadie le importa lo que creativamente se hace en publicidad y cuando les interesa es peor, porque el "creativo" se mata la cabeza por una idea, la escribe, la convierte en un boceto, es aprobada por un cliente, sale al aire, es un fenómeno de masas, es la frase que todos dicen allá afuera, pero en la calle nadie sabe ni tampoco quiere saber que al tipo de gafas, al flaquito que usa pantalón de paño con tenis converse, que se peina como mango chupado, que habla todo el día en spanglish, que compra ropa en el mercado de las pulgas, que finge andar mirando al infinito y al más allá y que tiene bronceado de sótano, fue a quien se le ocurrió.
(…)
Muchos piensan que un publicista es un ser del jet set rodeado de todas esas modelos que aparecen en las revistas y comerciales de televisión pero la verdad es que la sequía sexual de un creativo es parecida a la de un cocodrilo en Cereté. Es increíble pero, después de que yo dejé de trabajar en agencias de publicidad, mejoraron mis resultados con las mujeres. Sorprendido por mi bonanza, les preguntaba a ellas con bastante sigilo sobre sus gustos y aprendí a analizar con ojo agudo las tendencias. Pasados muchos años entendí que ellas evitan a este tipo de hombres porque no son tontas y perciben al creativo de agencia como un niño metido entre el cuerpo de un adulto.
Muchos piensan que un publicista es un ser del jet set rodeado de todas esas modelos que aparecen en las revistas y comerciales de televisión pero la verdad es que la sequía sexual de un creativo es parecida a la de un cocodrilo en Cereté. Es increíble pero, después de que yo dejé de trabajar en agencias de publicidad, mejoraron mis resultados con las mujeres. Sorprendido por mi bonanza, les preguntaba a ellas con bastante sigilo sobre sus gustos y aprendí a analizar con ojo agudo las tendencias. Pasados muchos años entendí que ellas evitan a este tipo de hombres porque no son tontas y perciben al creativo de agencia como un niño metido entre el cuerpo de un adulto.
(…)
Los creativos se obsesionan con una idea y cuando no se la aprueban,
arman pataleta y empiezan a rajar de los anunciantes de su agencia. Como buenos
niños, son crueles, egoístas, llorones y displicentes con sus compañeritos de
trabajo. Tratan de desasnar a quienes los rodean y por su caprichosa manera de
ser, en las salas de juntas los ejecutivos de cuenta y sus clientes (sin
quererlo) terminan desempeñando un papel de padres o adultos responsables.
Desde que dejé de ser tan creativo, trabajo mucho más en publicidad. He tenido miles de reuniones en las que me piden que genere ideas que se ajusten a los proyectos en los que he trabajado. A los medios, muchas veces llegan las ideas a medias. Los anunciantes y los departamentos de ventas de pauta publicitaria muchas veces consideran que lo que estos genios volados de la NASA se inventaron es algo que no va con el formato en el que necesitan salir al aire. No tienen ni idea de lo que los directores de comerciales, impresores, fotógrafos, empleados de estudios de audio, actores, locutores, modelos, empresas que diseñan páginas web o que hacen activaciones, piensan de ellos.
Los creativos pasan por alto que el lenguaje cinematográfico, televisivo, radiofónico, oral, escrito, el del cuerpo y hasta el lenguaje que uno perdía en quinto de primaria es distinto, uno del otro. Ellos creen que en todas partes les va a funcionar un concurso en el que la gente se gane "fabulosos premios" si gritan: le voy a decir a mamá que me compre uno. Cuando usted termina de ver un comercial y no lo entiende, no se preocupe, usted no es cortico de neurona. Lo que sucede es que la mayoría de este grupo de artistas frustrados busca que sus campañas ganen premios internacionales para inflar su sueldo y por ahí derecho, su ego. Le venden la idea al cliente, le muestran comerciales que funcionan en otros lugares del mundo y este se entusiasma tanto que termina aprobando piezas publicitarias en las que salen actores que nunca vivirían en Colombia y que se expresan mediante diálogos o locuciones con acento argentino. Hay algunos comerciales que deberían tener unos créditos con el teléfono de la agencia y el número de extensión en la que trabaja el creativo para que podamos llamar a preguntarles por qué no se conectan un poquito con la realidad.
Los anunciantes
de la agencia juran que el tipejo anda sintonizado con el país, que analiza los
contenidos de todos los medios y saca conclusiones valiosas para poder escribirle
mejor a la gente. Que anda atento a todo lo que hace su competencia y que
entiende perfectamente cómo piensa un colombiano promedio. Pero la realidad es
otra. Estos seres
poco amigables solo consumen todo aquello que les apruebe su gueto, que luzca
fuera de lo común o que parezca extraño porque cuando se es creativo se detesta
ese mundo bajo de lo comercial y mercantil, y se cae en una estúpida
contradicción, ya que precisamente eso es lo que les está dando de comer.
Sueñan con que su agencia multinacional los lleve a trabajar a su casa matriz
en un lugar diferente a Colombia, donde alguien, por fin, les entienda su
genialidad. Quieren ganarse un Sol de Oro en el Festival Iberoamericano de la
Publicidad en Buenos Aires. Un Clio en Miami o un León de Oro en Cannes.
(…)
Lo que una agencia les ofrece a los anunciantes es creatividad y como un creativo pertenece a esa planta productora de ideas, se cree con el derecho a mirar desde los ejecutivos de cuenta, la gente del departamento de medios, los de financiera y hasta a la recepcionista como pobres seres mortales a los que les están dando trabajo. Tratan permanentemente de demostrarse a sí mismos, a sus padres, a sus amiguitos de In Vitro y a sus posibles levantes en la Zona T y La 93, que su coeficiente intelectual es total mina de oro. Y perdónenme, pero cuando uno necesita estarse reforzando algo es porque, seguramente, ese es su punto más débil. Sin embargo, la gente casi siempre los acepta y les tolera sus bobadas. Es como el tío loco que todos tenemos y que después de que el tipo empuja a la abuelita entre la piscina y a la pobre señora le da una gripa que se le vuelve neumonía, la familia solo se limita a decir: "Es que ese Jorge ha sido loco toda la vida". Así mismo, los creativos piensan que sus tonterías y comentarios dejan callado a cualquiera (...).
ANÁLISIS DE LA
LECTURA
2. ¿Qué opiniones tiene usted acerca de
este estereotipo mostrado por el escritor? Argumente por qué está de acuerdo o
en desacuerdo.
3. Según este artículo ¿cuáles son las
razones por las que se percibe de esta forma a los creativos publicistas que ya
ejercen su carrera?
4. Desde lo visto en Redacción
Publicitaria ¿cuáles son los errores que evidencia la lectura acerca de esta
profesión? Responda por qué a cada uno.
5. ¿Cuáles son sus fortalezas
profesionales con las que usted cambiaría de manera positiva esta percepción?
Explique cada una.
6. Si tuviera la oportunidad de entregar
una breve carta al escritor de este artículo, teniendo en cuenta muchos de los
elementos aprendidos a lo largo de nuestra materia, ¿cómo sería? Escríbala.
Enviar las respuestas
con el nombre del estudiante, ORDENADAS Y NUMERADAS y no como archivo adjunto
sino copiadas del archivo Word y pegadas en un correo a davidcortesan@hotmail.com antes del sábado 26 de mayo a las 11:00 PM.
Después de esa hora no se darán por recibidos los trabajos que se envíen.
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